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En Ciudad Juárez no hay suficientes oportunidades de trabajo y las que existen ofrecen un salario bajo. Ante esto los tentáculos de las drogas están sacando provecho de la necesidad ofreciéndoles “trabajitos”.

Pese a los cambios en la política migratoria más personas llegan engañadas con que van a cruzar el muro. Lo peor es que ante la oleada las citas son larguísimas.

“Me dieron la cita para el 10 de diciembre”, dijo sumamente afectada la hondureña, Crecencia Hernández. Abrazada al portón de un albergue, no tiene opciones. Salió desde Concepción, Intibucá con dos de sus hijos, uno de ellos sufrió un derrame y se esta recuperando.

La mujer explicó a EL HERALDO que su camino para llegar fue sumamente difícil, “veníamos a pura agua”. Dijo, “pase días enteros sin comer, venía vomitando”. Cuando llegó a Ciudad Juárez decidió entregarse a las autoridades para obtener una cita y pedirles asilo.

Otras personas prefieren cruzarse el muro de forma ilegal y entregarse directamente a oficiales norteamericanos. Ellos los ignoran, en algún momento los capturan y también les dan cita para poder acudir ante un juez. Pero en realidad les va peor, pues las fechas que reciben son para el 2021 sino es que para más tiempo.

Hernández optó por entregarse y seguir el proceso. Luego de esperar por dos meses a la hondureña y sus hijos les llegó el turno y entraron a Estados Unidos. La hondureña explicó que le tocó hablar ante los “gringos” con bastante temor, “nos presionaron bastante”.

Les dije que “mi esposo me abandonó y tengo cinco hijos”. Explicó que en Honduras no había trabajo y querían una oportunidad para poder trabajar honradamente.

Las súplicas de la mujer no surtieron ningún efecto ante los oficiales, quienes no se inmutaron. “Me dijeron que ese no era un motivo para pedirles un asilo”, confió visiblemente afectada la hondureña. Después de eso, la sacaron y le entregaron una cita para poder ver a un juez el próximo 10 de diciembre.

Sumamente desesperada por volver a Honduras con sus hijos, dijo que “si me apoyan en regresarme me voy”. La mujer y sus hijos ya no quieren saber nada de Ciudad Juárez, además tres hijos más la están esperando en el país.

Relató que el familiar que le estaba ayudando desde Estados Unidos ya no les contesta ninguna llamada. Además no ha podido conseguir un trabajo y sus hijos por ser menores de edad no son tomados en cuenta.

“No tenemos ni un cinco, yo andaba descalza, hace ocho días me regalaron estas chancletas, somos agricultores, ayúdennos queremos volver”, afirmó. Su clamor es por Honduras y su retorno no es sencillo.

La mujer ya inició un proceso de asilo que la deshabilita para poder ser retornada por autoridades aztecas. Regresarla ya no depende de Cancillería de Honduras. La mujer está totalmente sola y si quiere volver a Intibucá lo tendrá que hacer sin ayuda, está atrapada.

Otro caso es el de don Roberto Reyes (63), quien está dispuesto a todo por ingresar a trabajar a Estados Unidos. En compañía de su hijo, Cesar Reyes (7) llevan siete meses de travesía con la fe que van a cumplir el sueño.

Al hondureño es común verlo con el menor vagando por la Ciudad Juárez, esperando por su primera cita. “No he ido a la primera cita, soy el número 10,439”, comentó el anciano que todos los días asiste al Centro Estatal de Población para ver como avanza el proceso.

Explicó que solo en Ciudad Juárez lleva dos meses “nada más hemos estado comiendo y durmiendo”. Argumentó que no hay trabajo en la ciudad y que solo le resta esperar su momento para rogar por un asilo.

“Estoy muy preocupado porque dicen que me van a regresar con otra cita, como a los demás”, argumentó. Explicó que salió desde Honduras apenas con 15,000 lempiras que era todos sus ahorros y ya no tiene nada.

“Si la cita me la dan para lejos, yo me les tiro, ya hice la estadía y espera, yo me cruzó”, amenazó el anciano. En la frontera hay situaciones aún más dramáticas como la que vive la hondureña Ángela Ortiz (39). La mujer en medio de un mar de lágrimas aprovechó la visita de EL HERALDO para pedir apoyo a los suyos.

“Pónganos atención, en migración de Estados Unidos nos hicieron sufrir demasiado”, confesó la mujer. Relató que ella no siguió el proceso de citas y se metió ilegal a Estados Unidos través del muro fronterizo. Su valentía le salió cara a ella y las personas que decidieron retar a las autoridades estadounidenses.

“Dos días nos tuvieron en las hieleras, después nos abandonaron aquí en la calles de Ciudad Juárez”, dijo. Relató que todo el grupo terminó llorando “aquí salir es muy peligroso, no tenemos oportunidad de nada”. La odisea sigue en Ciudad Juárez que se convirtió en una prisión sin condena para miles de los hondureños.

A diario, decenas de migrantes hondureños tramitan en Ciudad Juárez su cita para solicitar asilo en Estados Unidos.

Estados Unidos devuelve a migrantes después de las entrevistas

Cada día por el Puente Internacional del Centro, en Ciudad Juárez, se entregan a las autoridades de Estados Unidos con apoyo del Consejo Estatal de Población de Chihuahua 80 migrantes. 

EL HERALDO acompañó a un grupo hasta que cruzaron a pie la frontera.

Antes de iniciar el traslado, los emigrantes son reunidos en un salón para brindarles algunas indicaciones. En las caras se les notaba nerviosismo por no saber su futuro.

¿Podemos acompañarlos en la entrega?, se consultó.

“Está bien”, dijo un joven de Beta, quienes se encargan de rescatar a los migrantes en situaciones de peligro. 

En la fila iban bebés chineados, mujeres y hombres. El recorrido comenzó bajo la advertencia de la autoridad, “ustedes son responsables de su cupo, si dejan meter una persona, los perjudicados son los que van atrás porque el cupo es de 80 personas y nada más”.

Uno a uno, los migrantes abandonaron el Centro de Población Estatal mientras otros les desean suerte. Juntos salieron a pie hacia las calles de Juárez. En pocos minutos, los extranjeros estaban pasando un puente peatonal para cruzar una de las avenidas.

Las personas realizan la movilización en silencio, como si estuvieran en una procesión religiosa. Al bajar las gradas se encontraron con unas enormes letras que decían “Puente Internacional del Centro”.

Un tipo le abrió paso a los emigrantes, que comenzaron a ingresar ordenadamente hacia los Estados Unidos.

En ese instante, todo tránsito de personas quedó paralizado, solo avanzaron las 80 personas que realizaron su proceso de citas. El grupo se detuvo a la mitad del puente y ahora estaban bajo resguardo “gringo”.

Tres oficiales con un semblante pesado los comenzaron a dejar pasar uno a uno. Les pedían un papel -es el número de cita- bajo un control muy estricto. Al cabo de unos minutos, la última persona pasó y se acabó la entrega.

Estos migrantes permanecerán en Estados Unidos por un par de días. Serán escuchados y los que tengan situaciones creíbles de peligro obtendrán una cita con un juez. Algunos la recibirán para dentro de dos meses y otros para un año.

Algo sí está claro, todos excepto los cubanos serán retornados a las calles de Juárez.

Ningún centroamericano recibe por ahora el beneficio de esperar la cita en Estados Unidos, como antes lo hacían. Al regresar a Ciudad Juárez, les espera un albergue o un parque para dormir.

EL HERALDO acompañó a varios migrantes hondureños cuando se iban a presentar ante autoridades de Estados Unidos.

A punto de entrar a una reunión encontró EL HERALDO a Dirvin Luis García Gutiérrez, encargado del Programa de Atención al Migrante del Consejo Estatal de Población. El mexicano explicó un poco del cambio en la política migratoria de Estados Unidos y la situación en Ciudad Juárez.

¿Desde cuándo atienden por cita?

Tenemos el registro desde el 26 de marzo de este año, empezamos con el número 10,222, en primera instancia este registro lo tenía la Casa del Migrante, con ellos acordamos que los transfirieran acá.

¿Por qué se decidió lo de las citas?

Es una estrategia de organización local, con la presión de Estados Unidos, con respecto a despejar los puertos de entrada autorizados, puso la medida de presión que esas personas no podían estar ahí y debíamos organizarnos para tener un ingreso ordenado.

Pero, ¿a todas las regresan?

Antes no pasaba, empezó con la entrada del protocolo de “Protección al Migrante” hace un mes y ahora tenemos en la ciudad una cantidad importante de migrantes de retorno, alrededor de 80 al día.

¿Hay muchos hondureños?

Son mayoría, 34 por ciento para ser exactos, 57 por ciento hombres, 43 por ciento mujeres, 18 por ciento menores de edad, hay un 18 por ciento de salvadoreños y un 28 por ciento son de Guatemala.

Apenas 80 personas es el cupo diario que dan las autoridades estadounidenses para solicitar asilo.

Flajelo de la prostitución acecha a las migrantes hondureñas

Las 7:30 PM en Ciudad Juárez y apenas comenzó a esconderse el sol. La luna se resiste a salir en la frontera, así como las prostitutas. Las calles comienzan a quedar vacías y se viene la vida nocturna.

Pasan las 10:00 PM y el ambiente en unas partes es algo desolador. En la zona de los antros ya retumba la música y asoman jovencitas. El género de moda en la ciudad es el reguetón.

Al parecer, la fiebre llegó desde hace mucho tiempo porque entonan los temas más antiguos. En Ciudad Juárez a la problemática de las drogas, asesinatos, inseguridad y oleada de migrantes hay que sumarle la prostitución.

Información de las autoridades reveló que ante la gran cantidad de mujeres varadas en Ciudad Juárez por su situación migratoria, los carteles y crimen organizado han sacado partida obligando a muchas a prostituirse en casas de citas.

El equipo de EL HERALDO recorrió la ciudad buscando la presencia de hondureñas obligadas a la prostitución. En los antros no se observó a las sexoservidoras.

Un policía que acompañó el recorrido, aconsejó al equipo ir a El Mariscal. El vehículo cambió de ruta y se dirigió al centro de Juárez, que es muy parecido a San Pedro Sula. “La prostitución se da más en la avenida Juárez y en El Mariscal”, dijo con más confianza el oficial.

Para evitar que las personas se alertaran por la presencia de las patrullas, se decidió tomar un taxi. Tacones, figuras femeninas y otras dudosas se dejaron ver en medio de la oscuridad de la calle.

El ruletero dijo que la zona de la avenida Juárez es donde van a parar la mayoría de extranjeras.

Confió que hay hondureñas, aunque detalló que son más famosas las cubanas por su sensualidad. Resultó difícil distinguir la nacionalidad de cada una, por lo que se recurrió a escuchar sus acentos.

En el primer intento, el equipo de EL HERALDO bajó del taxi, dos mujeres con ropa muy provocativa se acercaron, “vámonos”, dijo una. Se le consultó sutilmente si eran hondureñas, su semblante cambió y dijeron que “para nada”.

“Si andas buscando putas hondureñas ándate para Honduras”, recriminó otra de ellas. Continúo la búsqueda hasta hallar un prostíbulo disfrazado de casa.

En ese lugar se especuló de boca de mexicanos la presencia de prostitutas hondureñas. Explicaron que acceder a ellas es sencillo, se paga y ya, el problema es que no las dejan salir. A ellas las obligan a trabajar en las casas aprovechándose de las ganancias

Durante la noche, la prostitución es evidente en la avenida Juárez.

A «tope» Casa del Migrante

“Dormíamos en un piedral y me metieron en la hielera”

“Llegué pidiendo para alimentar a mi hija y, aún así cuando me entregué a migración de Estados Unidos, me dijeron que tenía que regresarme a México a pelear mi caso”, relató la hondureña Dunia Vásquez.

La muchacha originaria de Santa Bárbara, salió de Honduras en compañía de su pequeña hija Jury Vásquez (6), luego de tener problemas con su exmarido. “Me la quería quitar a las malas, para sacarla tuve que huir, no le dije a nadie”, aseguró la mujer albergada.

Explicó que en la ruta sufrió y que es gracias a Dios que se encontró a personas de buen corazón en México.

“Mi hija lloraba porque tenía hambre, aunque sea un dulce dame y no tenía nada, perdí la pena, llegué a grupo Beta en el puente, después que retornaron, los de migración nos dijeron que cada quien por su lado, por sus propios medios”, argumentó la mujer, quien confía salir avante.

Comentó que en el Centro de Detención “se sufre, yo estuve con mi hija en una carpa, mi hija con frío, con mi suéter y con ese papel aluminio que nos daban la tapaba, luego me mandaron a otro lugar todo el día bajo el sol, dormíamos en el suelo, en un gran piedral, luego me metieron a la hielera a las 3:00 PM con otras seis personas en el suelo, no tienen corazón”.

Detalló que en los Centros de Detención “solo hay un baño para todos a la vista de todos, estuve un día ahí, otros están más tiempo”.

Enfatizó que los levantaban a las 3:00 AM, “que dejáramos de dormir; si sobraba comida, nos pedían que la botáramos y la niña sin comer, ahorita vamos a audiencia con un juez, yo pido a Dios que me deje entrar, me vine con 2,000 lempiras a jalón”.

A primera vista en la «Casa del Migrante» sobresale la gran cantidad de niños.

Créditos

Marcel Osorto

Periodista

Johny Magallanes

Reportero gráfico