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La primera plana del periódico La Tarde de Reynosa el día que  EL HERALDO  llegó fue un asesinato a la orilla del río Bravo.

En la fotografía se observaba una persona sin camisa, mojada y en la descripción se hizo mención que no portaba documentos personales, un completo desconocido.

La portada del mismo periódico al siguiente día era otro asesinato, otra vez a la orilla del río Bravo y, nuevamente, la víctima no portaba documentos personales.

¿Serían migrantes? ¿Eran hondureños? Difícil de saber, lo que sí quedó claro es que la ciudad es altamente peligrosa y para los migrantes resulta complicado pasar los días.

Reynosa es la cúspide de la migración, al otro lado está McAllen, el paraíso de los migrantes, todo el que entraba por ahí con un menor de edad era recibido en Estados Unidos. Lo complicado es llegar a Reynosa, es la ruta de la droga, secuestros, trenes y, lo peor de todo, los Zetas. 

Pero esos no son todos los peligros, los que pasan toda la travesía no están a salvo, pues la ciudad tiene ojos y oídos en cada esquina.

Las casas de seguridad son muy conocidas, ahí los migrantes permanecen secuestrados y sus familiares en Estados Unidos o su país de origen son extorsionados para enviar dinero. 

El que no paga en Reynosa, se muere.

Pero no todo es perdición, la luz en el camino para los indocumentados hondureños son los albergues, el más grande se llama Senda de Vida, que tiene capacidad para 270 personas, pero debido a la crisis se han acomodado como sea para recibir a 500 personas.

Otras cientos llegan todos los días para ver si hay oportunidad de ingresar. A primera impresión en el albergue resaltan la gran cantidad de personas en las áreas de descanso. 

  EL HERALDO llegó al momento en que servían la comida, el comedor estaba abarrotado, muchos cubanos, venezolanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, en fin, la mezcla de acentos era impresionante.

En la parte posterior, en una inmensa galera, estaban acomodadas una gran cantidad de pequeñas tiendas de campaña. 

En las primeras tres los ocupantes eran hondureños, explicaron que llevaban entre uno y tres meses en el lugar y que estaban esperando una cita para poder ser entrevistados por las autoridades estadounidenses e iniciar su proceso de asilo.

Y es que aunque la oportunidad de entregarse a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos está latente, muchos connacionales temen al río Bravo y prefieren tomar un número, buscar un albergue y esperar a que les llegue su turno.

Héctor Silva, director del albergue, explicó a   EL HERALDO que la espera por entrar a la primera cita es de más de dos meses, si hay suerte, pues las últimas semanas el proceso estaba paralizado y no estaban recibiendo a indocumentados. 

Los que son recibidos permanecen en un Centro de Detención, la mayoría pasan a Estados Unidos con una cita para ver a un juez que decidirá si la solicitud de asilo es aprobada.

“Yo llegué a la ciudad con miedo, me fui a entregar al puente a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, pero me dijeron que estaba haciendo el proceso mal, me dijeron que me viniera para acá a tomar un número. Llevo tres meses, estoy desesperada, pero me da miedo el río Bravo, todos los días muere gente”, comentó Adriana Peña, originaria de Teupasenti, El Paraíso. 

La aglomeración de personas en el albergue ocasionó que muchos prefieran quedarse frente al lugar, aunque no puedan entrar, lo hacen por el tema de la seguridad.

En Reynosa las opciones son dos, o se deciden a entrar cruzando el río Bravo y entregarse a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos o esperan un cupo en un albergue.

En las dos la vida está en peligro, puede ser una estadística de muertes por ahogamiento o, en el peor de los casos, la primera plana del periódico local.

Decenas de familias, varias de ellas hondureñas, esperan hacinadas en los albergues de Reynosa para la cita con un agente de EE UU.

San Antonio abrió su corazón a los migrantes

Trato digno para migrantes

La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) aseguró en exclusiva a   EL HERALDO que ofrece “un entorno de vida seguro y humano para los hondureños que se encuentran bajo custodia”.

A continuación el resto de las respuestas.

¿Cuántos hondureños están alojados en el Centro de Procesamiento de Montgomery (CPM), de Houston, Texas?

Al 21 de mayo de 2019 había 721 ciudadanos hondureños detenidos en los centros de detención en el área de responsabilidad de la Oficina de Campo de ICE Houston (todos los días llegan y salen personas).

¿Qué es el MPC y qué tipo de atención se ofrece a los migrantes hondureños?

El Centro de Procesamiento de Montgomery es un centro de detención con tecnología de punta ubicado en Conroe, Texas, que es propiedad y está operado por The GEO Group. La instalación de 1,000 camas ofrece un entorno de vida seguro y humano para quienes se encuentran bajo la custodia de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Está construido para cumplir o superar los estrictos estándares de excelencia de ICE según los estándares nacionales de detención basados ​​en el desempeño, así como los estándares establecidos por la Asociación Correccional Americana y el Acta de Eliminación de Violaciones en Prisión del Departamento de Seguridad Nacional. Los detenidos tienen mayor movimiento sin escolta, acceso a atención médica de clase mundial y mejores oportunidades recreativas en un ambiente seguro para los detenidos y el personal.

Las unidades de alojamiento en el Centro de Procesamiento de Montgomery cuentan con mesas de juegos, televisores de pantalla plana, quioscos legales y abundante luz natural.

Además de las comodidades disponibles para los detenidos dentro de las instalaciones, el amplio patio de recreación al aire libre cuenta con pabellones con sombra, canchas de césped artificial, canchas de baloncesto, ​​un sendero pavimentado y canchas de balonmano.

Desde el momento en que los detenidos llegan al MPC tienen acceso a atención médica, dental y mental, incluida una llamada diaria por enfermedad y atención de emergencia las 24 horas.

Dentro de las primeras 12 horas de su llegada, los detenidos reciben una evaluación inicial de ingreso de salud para identificar necesidades médicas urgentes, y dentro de los primeros 14 días los detenidos reciben una evaluación de salud integral para abordar otras inquietudes médicas que no son de emergencia.

¿Cuánto tiempo están los hondureños en el MPC mientras esperan su deportación?

La duración promedio de la estancia de los detenidos hondureños en los centros de detención de ERO Houston es de aproximadamente 57 días. ICE no mantiene datos específicos para la duración promedio de la estadía por establecimiento. Sin embargo, hay una variedad de factores que pueden afectar la duración de la estancia de los detenidos en las instalaciones de ICE.

Algunos ejemplos de factores que pueden afectar la duración de la estadía incluyen: las reclamaciones de inmigración que persigue un extranjero y la cooperación de consulados extranjeros en el suministro del papeleo necesario para repatriar a los extranjeros a su país de origen.

La mayoría de hondureños se entrega a las autoridades con un sobre sellado con un mensaje donde suplican por ayuda.

Una nueva política migratoria dura

Miles de solicitudes de apoyo llegan a diario al Consulado de Honduras en México. Juan Carlos Ponce, cónsul hondureño, se encarga de solventar las situaciones de los connacionales, especialmente los que realizan migración irregular rumbo a Estados Unidos. 

El diplomático conversó con   EL HERALDO . A continuación sus valoraciones.

¿Cuál es la situación de los hondureños en México?

Delicada, vulnerables más que todo los que transitan de manera irregular por el país.

¿Hay mucho sufrimiento de nuestros compatriotas?

Sí lo hay, es un camino duro. Muy sacrificado, más cuando se es vulnerable a grupos delictivos que los engañan y todo tráfico de indocumentados puede terminar en trata de personas.

¿Qué podría decirnos de los niños que emprenden camino a Estados Unidos?

La mayoría van a reunificarse con sus padres en Estados Unidos, son los más vulnerables y por eso siempre debemos estar atentos a niños y niñas menores migrantes no acompañados. Tener la certeza de que viajan con un familiar o no para velar por ellos en territorio mexicano como cuerpo consular.

¿Es la desinformación de la realidad en la frontera la que está pasando factura?

Todo ha cambiado, la nueva política migratoria está muy dura y sin duda la desinformación es una realidad a la cual se enfrentan ya en frontera norte de México. La mayoría se da cuenta ya estando en la frontera y por eso deciden mejor retornar a su país de origen.

¿Se imaginó usted que la migración de hondureños llegaría a este punto?

Migración siempre ha existido, la instrucción es clara: dar una adecuada asistencia migratoria y oportuna protección consular. A cualquier hora, cualquier día. Son nuestros connacionales y debemos velar por sus derechos e intereses, ya sea los que vayan en tránsito así como los que ya residen en los diferentes estados de la República Mexicana.

Los albergues en Reynosa, México, han superado su capacidad máxima de alojamiento.

Créditos

Marcel Osorto

Periodista

Johny Magallanes

Reportero gráfico